Un legado que
sigue encendido
El Carnicero nació en 1993 alrededor de una idea muy sencilla: reunir a las personas alrededor del fuego, del buen producto y de una mesa donde siempre hubiera sitio para uno más.
Esa visión tenía nombre propio: Philippe.
Nuestro fundador llegó desde Bélgica con una manera muy especial de entender la hostelería. Creía que los grandes restaurantes no se construyen solo con buena cocina, sino con hospitalidad, atención al detalle y la capacidad de hacer sentir bienvenido a todo el que cruza la puerta.
Más de tres décadas después, esa forma de hacer las cosas sigue definiendo quiénes somos.
El restaurante ha evolucionado, las generaciones han cambiado y la historia continúa escribiéndose, pero hay algo que permanece intacto: el respeto por el producto, el amor por la cocina al fuego y la convicción de que una buena mesa siempre merece ser compartida.
Porque El Carnicero no es solo un restaurante.
Es una historia que comenzó con Philippe y que hoy seguimos honrando cada día.
Lo que nos define
Algo que comenzó hace tres décadas,
sigue definiendo cada uno de nuestros servicios
Producto
Seleccionamos cada pieza por su calidad, su origen y su mejor temporada del año.
Servicio
Una atención cercana que hace sentir bienvenido a todo el que cruza la puerta.
Fuego
El fuego es parte de nuestra identidad y de nuestra manera de entender el sabor.
Hay lugares a los que
siempre apetece volver
Más de tres décadas reuniendo a quienes
disfrutan de una buena mesa
Nuestro producto
El producto,
en el centro
Seleccionamos cada pieza por su calidad, origen y temporada. Trabajamos con proveedores que comparten nuestra forma de entender la ganadería y el campo. Cuando el producto es honesto, el fuego solo tiene que acompañarlo.